Estos últimos meses, a pesar de todos mis esfuerzos por impedirlo (que a decir verdad, no fueron muy grandes), dejé que el mundo me absorbiera. Pasé todo aquel tiempo deseando escribir, pero sin ninguna motivación (según yo) para hacerlo. Al parecer, olvidé que el crecimiento intelectual es una de las cosas más importantes en esta vida… sin contar, al menos en mi caso, la fe, que tampoco quedó totalmente inmune al proceso.

Y, entre todo, apenas sentí que el tiempo pasó. Tal vez, porque me cuesta concentrarme en una cosa por algo de tiempo, menos del que antes podía. El resultado es confusión, al escribir de nuevo en lo que sé que son meses, pero en lo que siento que son días.

Para el que lee esto, no son días. Dudo mucho que semanas. Tal vez ni siquiera esperen un nuevo post. Para colmo, no fue nada productivo lo que realicé en todo este tiempo. Ni me benefició a mí, ni a nadie. Y fui de mal en peor…

Y ya sé que este post parece, más que un brillante golpe de ingenio o un regreso espectacular de artista de los 80´s, una confesión a un sacerdote. Pero es el inicio de una (si no me dejo engullir de nuevo, lo cual es probable, porque el mundo es parecido a una droga) nueva época. No sé si estaré hablando solo los siguientes días, pero Dios mediante, lo seguiré haciendo.

Gracias.

Dios los bendiga.

Atte.

l´examinateur 

PD: Incluso olvidé como poner l´examinateur…

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