Algunos libros son probados, otros devorados, poquísimos masticados y digeridos.
Sir Francis Bacon.

Acabo de leer esta frase, y siento que Francis Bacon tiene mucha verdad. Si uno lee actualmente y lo hace por obligación, no disfruta la lectura. Siente que sus magníficas palabras, retrato del autor, son un yugo pesado o unas enormes cadenas que le impiden avanzar y hacer cosas más interesantes (y… ¿Qué cosa más interesante puede haber que saber si al final X mata a Y, o como acaba el Quijote, o si Sherlock Holmes resuelve el caso?).

Cuando se tiene una lectura, debe tratársela como una mujer (por favor, no me refiero a TODAS, sino que hablo en mi poca experiencia con ellas). Tratar de comprenderla, a pesar de que no tenga sentido alguno. Sentir afecto hacia ella e interesarse por lo que contiene. Y seguirla hasta el final, hasta su muerte, para revivirlo luego con el pensamiento

Leer es un acto maravilloso del intelecto. Es un ejercicio vital para su crecimiento el ver “por qué” de la trama. Deshilar la telaraña que supone la complejidad de la lectura. Inmortalizar al autor en nuestras mentes, por su legado.

Tenemos que ponerle más atención a una lectura. Leer un libro no es una acción solamente, es un acto de comprensión de la vida misma. Y, si se logra, el resultado es hermoso e influye en nuestras vidas, no como algo muerto, sino como algo que nos guía.

Dios los bendiga.

Atte.

l`examinateur